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Principios de la Defensa Personal

Algunas personas atacan a otras. Nos guste o no, es un hecho. Siempre fue así y no cambiará. El número de psicópatas en una población dada, varia ampliamente, pero para simplificar podemos tomar que sea uno cada cien, y no erraremos por mucho.Aproximadamente una persona de cada cien iniciara, bajo ciertas circunstancias, un ataque violento sobre otra, quebrantando la ley, por razones que serán suficientes para él en ese momento. Tome a la población masculina activa de su ciudad, divídala por cien y tendrá un número bastante cercano al número posible de contactos que podría llegar a tener con gente dispuesta a romperle la cabeza. No es pertinente discutir la matemática de este calculo. Quizás sea erróneo para su lugar en este momento. Pero cualquiera que este atento al ambiente que lo circunda sabe que el peligro de un ataque existe, y que existe en cualquier tiempo y lugar. La policía, por cierto, puede protegerlo de el solo ocasionalmente.El autor asume que el derecho a la legitima defensa existe. Algunas personas no. Este libro no es para ellas. Es para aquellos que sienten que cualquiera que elija atacar físicamente a otro ser humano, lo hará bajo su propio riesgo. En  algunas jurisdicciones se sostiene que la victima de un ataque debe, ante todo, tratar de escapar. Este es un bonito consejo legalista, pero muy a menudo, tácticamente es un consejo sin sentido. Para el momento que uno a intentado todos los medios para evadir el ataque, puede ser muy tarde para salvar su vida. Las leyes varían, y no pueden ser memorizadas enciclopédicamente; en cualquier caso, no estamos aquí para discutir jurisprudencia, sino supervivencia. Si uno esta vivo después de un ataque, asumiremos que él esta mucho mejor que si no, aun si después tuviera que enfrentar acciones legales.El delito violento solo es posible si sus victimas son cobardes. La victima que resiste hace a todo el “negocio” poco practico. Es verdad que una victima que se resiste puede sufrir por eso, pero una que no resiste, casi con certeza que sufrirá por eso, Y sufrimiento o no, el que resiste conserva su dignidad y autoestima. Cualquier estudio de las atrocidades que sucedieron en años recientes: Starkweather, Speck, Manson, Richard Hickcok y Carl Smith, entre otros, muestra de inmediato que las victimas debido a su terrible ineptitud y cobardía virtualmente ayudaron en sus propios asesinatos. (“No los hagas enojar, Martha, así no nos lastimaran”)Un hombre que se precie de tal no puede someterse a amenazas. Pero muchos hombres que no son cobardes, simplemente no están preparados para actos  de salvajismo. Ellos no han pensado en eso (por increíble que parezca esto a quien lee el diario o escucha las noticias) y simplemente no saben que hacer. Cuando ellos miran directo a los ojos de la depravación o la violencia, quedan atónitos y confundidos. Esto se puede arreglar.Las “técnicas” de combate personal no son tratadas en este trabajo. Las llamadas “artes marciales” (box, karate, el palo, la pistola, etc) son estudios completos en si mismos y deben ser adquiridos mediante adecuados programas de instrucción, entrenamiento y practica. Le convendría considerarlo a todo hombre y mujer  físicamente apto. Pero el asunto de este trabajo es mas básico que la técnica, es un estudio en los principios que guían a la supervivencia al enfrentar una violencia no provocada de parte de personas que están fuera de la legalidad. Táctica y estrategia están subordinadas a los principios de la guerra, así como el combate defensivo individual esta subordinado a los siguientes principios de la defensa personal. 

 

Principio uno: ATENCIÓN 

“Un comandante puede ser perdonado por ser derrotado, pero no por haber sido sorprendido” Esta máxima es de las primeras en ser asentadas entre los nuevos oficiales. Es igualmente aplicable a los individuos que aspiren a un cierto grado de seguridad física dentro de nuestra sitiada sociedad de hoy. La atención es, en cierto grado, un rasgo inherente de la personalidad, pero sin embargo puede ser aprendida y mejorada. Una vez que aceptemos que nuestro prosaico y familiar entorno es, de hecho, peligroso, automáticamente afilaremos nuestros sentidos.Dos reglas son inmediatamente evidentes: Sepa que hay detrás suyo, y preste atención a cualquier cosa que este fuera de lugar.Es evidente que la dirección de ataque mas probable sea desde atrás. Este alerta a esto. Desarrolle “ojos en la nuca”. Eric Hartmann, El piloto alemán de la segunda guerra mundial, y que sin dudas fue el mas grande piloto de combate de todos los tiempos (1405 misiones de combate, 352 victorias confirmadas), sentía que había sobrevivido a causa de una “nuca súper sensitiva”; y por el contrario, decía que el 80 % de sus victimas nunca supo que estaba en el mismo cielo con ellos. El combate aéreo no es lo mismo que la defensa personal, pero el principio aplica. La gran mayoría de las victimas del delito violento son tomadas por sorpresa. El que anticipa la acción, gana. El que no, pierde. Aprenda de la experiencia de otros y no deje que lo sorprendan.Hágalo como un juego. Haga un grafico. Cada vez que alguien puede acercarse a usted sin su conocimiento, marque una X. Cada vez que vea a alguien acercarse antes que él lo vea, marque una O. Mantenga las “O” delante de las “X”. Un mes sin “X” establece la formación de hábitos correctos.Observe a su gato. Es difícil sorprenderlo. ¿Por que? Naturalmente su oído superior es parte de la respuesta, pero no toda. Se mueve bien, usando sus sentidos por completo. Él no esta preocupado con cosas sin importancia. No esta pensando en su trabajo, o su imagen o en su impuesto a las ganancias. Pone las cosas importantes primero, su seguridad física sobre todo. Haga lo mismo.Están los que objetaran el humor que genera este consejo. Se quejaran que ellos no quieren vivir “de esa manera”. No están obligados a ello. Pueden rendirse. Pero es un mundo salvaje, y si uno quiere desenvolverse en el, debe acomodarse a el.Cualquier cosa fuera de lugar puede ser una señal de peligro. Ciertamente, cualquier desconocido que se acerque a su hogar debe ser mirado de reojo. En el 99% de los casos, será alguien inofensivo, ¿pero estará usted preparado para ese 1% que no lo es?Ciertas cosas son obvias: un auto desconocido estacionado por largos periodos de tiempo con gente en su interior que no se baja, un auto que mantiene una distancia constante detrás suyo, aunque varíe la velocidad, jóvenes en grupos, sin mujeres, que están en un lugar sin hablar. Estas cosas deberían encender una primera alarma en cualquiera, pero existen muchas otras señales a ser leídas por alguien atento. Cualquiera que se sobresalte a su paso, debe ser explicado. Cualquiera que lo este observando atentamente, debe ser explicado. Cualquiera cuyo comportamiento parece estar dirigido a usted, debe ser explicado. Si la explicación no lo satisface, este listo para tomar una acción defensiva apropiada.Una trampa de uso común entre los delincuentes es lograr el ingreso a la vivienda con falsos argumentos. Cualquiera pude decir que es un plomero o un inspector de uno u otro tipo. Muchas veces es poco practico el verificar credenciales, pero siendo consciente que las credenciales pueden ser fácilmente falsificadas, uno esta suficientemente protegido de cualquier sorpresa. Alguien fuerte solo debe estar atento, el débil deberá tomar mas precauciones.En la calle, no deje que ningún extraño tome su mano. Permitirle a un potencial atacante que obtenga un agarre firme de su mano derecha, es darle una posible y fatal ventaja. Use sus ojos. No entre en áreas desconocidas que no pueda mirar primero. Haga un habito de doblar las esquinas separado de la pared, use los vidrios de las vidrieras para obtener visión trasera, y tenga algo sólido atrás suyo cuando haga una pausa.Todo esto puede sonar excesivamente furtivo y melodramático, pero aquellos que han cultivado lo que podríamos llamar un enfoque táctico de la vida, no lo encuentran ni problemático ni conspicuo. Y así como ponerse el cinturón de seguridad, un salvavidas, o tener un matafuegos es reconfortante, aun cuando no sea necesario.No es necesario decir siquiera, que ninguna persona abrirá la puerta de su casa sin saber quien llama. Si su entrada no permite una evaluación visual del que llama, cámbiela. Las estadísticas pueden decir que es pequeña la posibilidad de que una amenaza este esperando afuera, pero las estadísticas serán de poco consuelo después que descubra que su caso es la rara excepción.Las anteriores sugerencias solo son ejemplos tomados al azar en los cuales el principio de atención es puesto de manifiesto. Las situaciones son incontables y es imposible hacer recomendaciones especificas para cubrirlas todas. Lo esencial es tener en mente que los problemas pueden aparecer en cualquier momento. Este preparado. Este alerta .

Principio dos: DECISIÓN 

Es difícil para un hombre domesticado el cambiar en un instante a uno que puede tomar una acción rápida y decisiva para enfrentar una emergencia violenta. Para la mayoría de nosotros no es común tener emergencias violentas-especialmente aquellas que solo pueden ser resueltas por el uso de la fuerza y la violencia de nuestra parte- y esas emergencias requieren un esfuerzo mayúsculo de voluntad para transformarnos de gallinas en halcones. La decisión, como el estar alerta, es en cierto grado una característica personal, pero al igual que la atención, puede ser acentuada. En el combate formal esta es suministrada –o debería serlo- por ordenes apropiadas del comando. En los casos de defensa personal, debe ser auto-generada, y ese es el problema.Cuando “la bola empieza a correr” –cuando es evidente que enfrenta un ataque físico violento- su vida dependerá de que tome un curso de acción correcto y lo lleve a cabo sin dudar ni desviarse. No puede haber vacilación. No hay tiempo. Ponderar el tema sea posiblemente perecer. Y es importante recordar que la acción especifica que usted decida es, dentro de ciertos parámetros, menos importante que el vigor con que la ejecute. La dificultad es que el curso de acción correcto cuando uno esta bajo un ataque, usualmente es contraatacar. Esto funciona al revés de nuestro normalmente civilizado comportamiento, y tamaña decisión es bastante difícil de alcanzar aun para una persona decisiva. A falta de experiencias personales, las que la mayoría de nosotros preferirá no amasar, la mejor manera de cultivar esa decisivamente táctica decisión es a través de la hipótesis: “Que haría yo si...” pensando tácticamente, podremos arribar a soluciones tácticas correctas, y la practica –aun la practica teórica- tiende a producir confianza en nuestras soluciones, las cuales a su vez, hacen mas fácil y mas rápido, llegar a una decisión.La ley inglesa común, la fuente de nuestro sistema judicial, sostiene que usted puede usar la fuerza y la violencia necesaria para prevenir que un atacante le infrinja la muerte o lo hiera gravemente –o a su esposa, o a su hijo, o a cualquier otro inocente- Usted no puede perseguir a su atacante con intención de matarlo, ni tampoco puede dar un golpe innecesario, pero si alguien esta tratando de matarlo, usted esta justificado en matarlo para detenerlo, si no hay otra manera de hacerlo. Esto esta puesto aquí de la manera mas simple posible y como la ley es eminentemente razonable, los aspectos legales de la defensa personal no deberían detenernos al formular una decisión defensiva apropiada. Debemos estar seguros que nuestro atacante quiere matarnos o mutilarnos, que es físicamente capaz de hacerlo, y que no podremos detenerlo sin “bajarlo”. Estas condiciones pueden certificarse en un instante. Entonces podremos proceder (a propósito: la violación es considerada generalmente una “herida grave” en este asunto. Un hombre que claramente intenta una violación, puede ser herido o muerto para evitar que cumpla su cometido, si ninguna otra acción fuera suficiente)Entonces, cuando esta bajo un ataque, es necesario evaluar la situación y decidir instantáneamente un curso de acción apropiado, para ser llevado a cabo inmediatamente, con toda la fuerza que sea capaz. Aquel que duda, realmente esta perdido. No lo medite. No se demore. Sea decisivo.  

Principio tres: AGRESIVIDAD

Cuando nos defendemos no somos nosotros quienes iniciamos la violencia. Debemos garantizarle a nuestro atacante la gran ventaja de dar el primer golpe, o al menos que intente hacerlo. Pero de allí en adelante podemos devolverle la atención con lo que idealmente seria una violencia aplastante. “La mejor defensa es un buen ataque”. Esto es verdad, y debido a que no podemos aplicarlo estrictamente a una conducta de defensa personal, podemos proponer un corolario: “La mejor defensa personal es un contraataque explosivo”. Aquellos que no entienden de lucha sugerirán que el número, el tamaño, la fuerza o el armamento, pueden invalidar esta instrucción. Insistirán que el agresor no atacara a menos que tenga una decisiva ventaja de fuerza. Es posible, pero de ninguna manera es siempre o aun usualmente cierto. Considere el caso Speck, en el cual las victimas excedían en numero al asesino en la proporción de 8 a 1. Ellos disponían de mas fuerza de la necesaria para salvar sus vidas, pero solo si hubieran dirigido esa fuerza violenta y agresivamente contra el asesino. No lo hicieron. Existen incontables ejemplos.La victoria de una explosiva respuesta por un sujeto obviamente mas débil contra una fuerza superior es fácil de ver en mundo animal. Un Poodle corre a un ovejero alemán fuera de su propiedad. Un pequeño pajarito espanta a un halcón merodeador. Un wolvering de 25 Kg. Espanta a una manada entera de lobos de una presa que tardaron horas en llevar a cabo. La agresividad conlleva con ella un incalculable margen moral en cualquier combate, ofensivo o defensivo. Y el hecho que el asaltante no espera agresividad de parte de su victima, usualmente lo toma desprevenido.Si la posible victima esta armada, la habilidad se convierte en un factor mas critico que el número de atacantes. Un hombre con un arma de puño confiable y poderosa y que este altamente calificado en su uso, puede arruinar un ataque de un pelotón de rifles torpemente montado si toma la iniciativa de una manera agresiva e instantánea. Por supuesto, este tipo de habilidad es rara, aun (o quizá deba decir especialmente) entre nuestros protectores uniformados, pero puede adquirirse. Se han hecho grandes avances en años recientes en la teoría de la defensa con armas cortas. Los resultados estan disponibles para quien sepa apreciarlos. Pero nunca asuma que simplemente por tener un arma eso hace de usted un tirador. Usted no esta mas armado por llevar una pistola como no es un músico por poseer una guitarra.En un caso resiente, un alumno mio fue asaltado por cuatro hombres armados con revólveres mientras guardaba su auto en su casa después de volver de una fiesta que termino tarde. Un poco fuera de practica, él violo (o solo olvido) todos los principios de la defensa personal meno uno, y ese fue el de el principio de agresividad. Al primer disparo, se tiro al piso con una rápida y pesada carga de fuego de su parte (veintidós disparos en menos de veinte segundos) de tal forma que sus posibles asesinos entraron en pánico y huyeron. Él hizo la mal la mayoría de las cosas, pero su reacción explosiva al ataque ciertamente salvo su vida.Ahora, ¿cómo cultivamos una respuesta agresiva? Creo que la respuesta es indignación. Lea los diarios. Vea las noticias. Esa gente no tiene derecho a victimizar a ciudadanos inocentes. No tienen derecho a ejercer violencia sobre usted. Ellos son malas personas y usted esta totalmente justificado en quejarse por su comportamiento al punto de enfurecerse por eso. Su respuesta, si es atacado, no debe ser de temor, debe ser de ira. Estas dos emociones se encuentran muy cerca entre si y tranquilamente puede convertir una en la otra.En este punto su vida pende de su habilidad de bloquear todo pensamiento del peligro en que se encuentra, y concentrarse totalmente en la destrucción de su enemigo. La ira le permitirá hacerlo. La anciana que espanta a un ladrón armado pegándole con su bolso es ira, bien por ella!Lo antedicho no es obviamente la actitud aprobada en los círculos sociales actuales. Eso no tiene importancia. Lo que importa aquí simplemente es la supervivencia. Después de haber hecho arreglos para nuestra supervivencia, podremos discutir sociología.Si alguna vez tiene la mala fortuna de ser atacado, estar alerta le dará una pequeña advertencia previa, la decisión le dará un posible curso de acción, y si ese curso de acción es contraatacar, llévelo a cabo con todo lo que tenga! Indígnese. Enójese. Sea agresivo. 

Principio cuatro: VELOCIDAD

La velocidad es la esencia misma de cualquier forma de combate, desde un match de esgrima hasta la guerra de los seis días (la falta de velocidad es lo que la historia dirá fue la causa por la que perdimos en Vietnam) Napoleón dijo: “podré perder una batalla, pero nunca perderé un minuto” La defensa personal acelera mas las cosas. Debemos decir: “Quizá pierda esta pelea, pero no perderé este segundo!” Aparentemente una fuerza aplastante no es importante si no es llevada a cabo antes que el atacante.En nuestro Viejo oeste decían “hazle a los otros lo que quieran hacerte, pero hazlo primero” Amen.Aquí otra vez decimos que este ensayo trata solo con la defensa y ni la ley ni la moralidad justifica que dejemos plano a alguien en el piso porque pensamos que podría  atacarnos. Sin embargo, en el mismísimo momento que sabemos que nuestro asaltante intenta provocarnos un daño físico serio, debemos trabajar tan rápido como podamos.Si ya nos ha disparado, debemos dispararle y pegarle antes que él pueda disparar nuevamente. Si nos esta amenazando con usar la fuerza contra nosotros, tenemos la ventaja del tiempo de reacción sobre él. La apuesta de la defensa personal es su propia vida. Usted no puede permitirse jugar bajo reglas “deportivas”. Sea rápido, no justo. Haga trampa, ningún referí detendrá el juego.La pelea perfecta es aquella que termina antes que el perdedor entienda realmente que es lo que esta pasando. La defensa perfecta es un contraataque que tiene éxito antes que el asaltante se de cuenta que ha mordido mas de lo que puede masticar.Por lo tanto, si usted es atacado, ataque inmediatamente, Sea fulminante, sea rápido. La velocidad es su salvación.   

Principio cinco: SERENIDAD (y si son usadas armas de fuego, PRECISIÓN) 

Usted debe mantener su cabeza. Si pierde la serenidad bajo un ataque mortal, probablemente no sobreviva para dar excusas, así que no se moleste en improvisar ninguna...solo mantenga su cabeza.La ira, mientras sea controlada, no es impedimento para la eficiencia. Autocontrol es algo que los psicópatas usualmente no poseen. Use el suyo para su perdición.Si usted contraataca con sus manos, úselas cuidadosamente (recuerde que un golpe con su puño en la cabeza de su enemigo, usualmente arruinará su mano. Un dedo en el ojo es mas fácil, seguro y seguramente mas decisivo)Si improvisa un arma con objetos que tenga a mano, úselos de manera de causar daño sin perderlos o romperlos. La punta de la mayoría de las armas improvisadas, desde paraguas hasta atizadores, son usualmente mas efectivos que los bordes, y pueden ser usados mas sorpresivamente y sin exponerse que durante un golpe con estos últimos. Una punta roma debe ser dirigida a la cara o la garganta. Hágalo cuidadosamente, tranquilamente y fuerte.El arma defensiva ideal es la pistola de servicio, sin embargo una escopeta puede superarla para defensa del hogar, si tenemos tiempo suficiente. Si tiene la buena fortuna de tener acceso a cualquier tipo de arma cuando es atacado, recuerde que cualquier arma es tan buena como su habilidad para mantener su cabeza y dispararla con certeza. Mi alumno mencionado en el Capitulo Cuatro, no disparo con cuidado, y sobrevivió en gran medida por pura suerte, pues sus atacantes dispararon tan descuidadamente como él lo hizo. Pero no podemos contar con la mala puntería de nuestros enemigos. Los sicópatas son usualmente, malos tiradores, pero no siempre. Clyde Barrow era muy bueno.Otro alumno mío lo hizo mucho mejor: Para empezar, escuchó al auto de los asesinos en el rocío del amanecer. Él estaba alerta aún a esa hora temprana. Ya inmediatamente estaba de pie, pistola en mano. A través de las persianas vio a dos hombres acercarse rápidamente hacia su puerta, uno con una escopeta y el otro con una pistola ametralladora. Él decidió que ese tipo de visita, con ese equipamiento y a esa hora no necesitaba mayores explicaciones. Abrió sorpresivamente la puerta y se puso a trabajar, se recordó permanecer calmo y disparar con precisión. Los dos asesinos murieron sobre sus pasos, el dueño de casa recibió seis  perdigones en su pierna. Los atacantes superaban en número y en poder de fuego a su victima, pero fueron derrotados y destruidos por un hombre que hizo todo bien.Cuando un policía entrenado con mucho dinero de una gran ciudad yerra seis tiros a un delincuente a poco mas de tres metros (y no piense que esto no sucede) su falla no es debido a su inhabilidad técnica de acertarle a un blanco de ese tamaño a esa distancia, ya que ha demostrado en el polígono que puede hacerlo. Su falla, y a menudo su consecuente muerte, es debido a su falta de concentración en su puntería, la perdida de su serenidad.La habilidad de permanecer sereno bajo presión es mas fácil para algunas personas que para otras. Pero de ninguna manera esta fuera del alcance de cualquiera, de hecho es la primera aptitud de un hombre que Kipling pide en su inmortal poema “If”. Queda ilustrado maravillosamente cada vez que un jugador de fútbol americano calmadamente elige y pasa la pelota a otro jugador bajo la amenaza de quinientos kilos de músculos rápidos como gatos y duros como roca a solo unos pasos de distancia. Es un tema de voluntad. Si usted sabe que puede y debe mantener su cabeza, probablemente mantendrá su cabeza.Para entrenarse uno mismo para hacer esto requiere cierta dedicación. Ciertos tipos de deportes son excelentes: por supuesto fútbol americano en particular. Navegar, volar, carreras de autos y alpinismo son buenos también. Pero en mi opinión la mejor forma es a través de la caza de medianos y grandes animales y un hombre que la ha conquistado, se puede garantizar que disparara cuidadosamente bajo presión. Aunque es cierto que un ciervo no contestara el fuego, esto es menos importante de lo que a primera vista puede suponerse. Si no acierta su disparo, el ciervo desaparecerá enseguida, y por extraño que parezca, el temor de fallar deportivamente usualmente es mayor que el miedo a la muerte. Este sorprendente punto es fácil de probar: El tirador de pistola promedio trabaja y entrena mucho mas duro para ganarse una pequeña copa de bronce que lo que el policía promedio trabaja y entrena para adquirir una habilidad que podría salvar su vida.No todos los cazadores se reciben: Los bosques están llenos de gente camuflada y con chaquetas rojas. Pero el tirador/cazador realmente experto es un muy buen hombre para tener de su lado.Bajo cualquier tipo de ataque, manténgase calmado. Y si debe disparar, dispare con precisión.    

Principio seis: SEA DESPIADADO

Cualquiera que intencional y maliciosamente ataca a otro sin causa suficiente, no merece consideración. En tanto preceptos morales y legales se imponen contra la llamada “sobrerreacción” , estamos totalmente justificados en valorar mas la vida y la persona de una victima, que la vida del funesto agresor. El atacante debe ser detenido. De una vez y completamente. Quien es, porque eligió ser un delincuente, sus antecedentes sociales, su motivación ideológica o psicológica y la magnitud de las heridas en que incurrió como resultado de sus actos: todo eso podrá ser considerado en algún momento mas adelante. Ahora, nuestra principal preocupación es permanecer vivos. Deje que el atacante se preocupe por su propia vida. No se detenga. Golpee hasta que no sea capaz de tomar otra acción en su contra, pero vea que ha sido detenido. La ley le prohíbe que tome venganza, pero le permite prevenir. Las acciones que usted tome para prevenir mas ataques del delincuente, mientras este sea capaz de atacarlo, son justificadas. Solo este seguro, no se detenga por creer que ya es “suficiente”. Él puede matarlo. Un hombre armado, especialmente si esta armado con un arma de fuego, es peligroso mientras este conciente. No corra riesgos. Póngalo fuera de combate.Si debe usar sus manos, úselas con toda la fuerza que posea. Golpearlo débilmente por miedo a herirlo, lo pondrá efectivamente mas furioso y como ya ha mostrado su intención de matarlo, se esforzara aun mas ahora que le ha dado un golpe doloroso pero no decisivo. Si usted opta por golpear, por lo que mas quiera, golpee fuerte.Esto también se aplica cuando disparamos. Si se justifica que dispare, se justifica que mate en todas excepto algunas circunstancias obvias. No trate de impresionar. Dispare al centro de la masa. El mundo esta lleno de gente decente. Podemos vivir sin delincuentes.Demasiado seguido escuchamos –especialmente de ciertos voceros policiales quienes, me parece, deberían conocer mejor el tema- que ante el hecho de ser victimizado, la victima no debería ofrecer resistencia, por temor a enojar al asaltante. Quizá deberíamos ignorar el pedido de cobardía hecho aquí. La palabra “Honor” puede, en efecto, ser una palabra obsoleta, así que consideremos solo los resultados. Los invitados a la fiesta de Sharon Tate no resistieron. Los Starkweather no resistieron. Los La Bianca no resistieron. Mitrione no resistió. La próxima vez que un “experto” me diga que no me resista, podría ponerme insultante.Aparte de las posibilidades que de todas maneras usted puede ser asesinado aunque su someta a las amenazas, parecería –especialmente en la permisiva atrocidad del mundo de hoy- que quizá sea su deber social resistir. La ley parece absolutamente poco dispuesta a desalentar el delito violento. El psicópata que lo ataque tiene poco que temer, en este momento, ya sea de la policía o de las cortes. El jefe de policía de Washington DC ha puesto por escrito que “El mayor y real riesgo que un asaltante enfrenta es la posibilidad que su victima este armada y pueda dispararle al delincuente” (U.S. News and World report, 8 de diciembre de 1969, página 35)El significado es claro. Si el delito violento no es enfrentado, es solo la posible victima quien puede hacerlo. El delincuente no le teme a la policía, ni tampoco al juez o al jurado. Entonces a lo que debe aprender a temerle es a su victima. Si un criminal lo ataca y sigue viviendo, razonablemente concluirá que puede hacerlo nuevamente. Al someterse a él, usted no solo arriesga su vida, sino que también pone en peligro la vida de otros. El primer hombre que se resistió a Starkweather, después de once asesinatos, lo venció fácilmente y sin salir herido. Si ese hombre hubiera sido el primero en ser acosado, once personas inocentes podrían estar vivas.El “cuidado” que se les da a los asesinos nos ha llevado a una encrucijada. Si es realmente una política justa y astuta ( y podemos tener serias razones para dudarlo) dejémoslo al sistema judicial. Cuando su vida este en peligro, olvídelo. Si se llegara a encontrar usted bajo un ataque mortal no sea amable, sea recio. Sea duro. Sea despiadado.   

Principio siete: SORPRESA

Este esta puesto último a propósito, ya que la sorpresa es el primer principio del combate ofensivo. Sin embargo, el privilegio de dar el primer golpe es un lujo que usualmente debemos otorgarle a nuestro atacante, así que en cierto sentido no puede haber sorpresa estratégica en la defensa. Pero esto no significa que el defensor no pueda alcanzar una sorpresa táctica. Haciendo lo que nuestro asaltante menos espera que hagamos, podemos sacudirlo completamente. Como hemos visto, lo que él menos sospecha es un violento e instantáneo contraataque, así que el principio de agresividad esta muy ligado al de sorpresa.Un cómico episodio de una película muestra a un cajero de banco debatiendo la escritura de una nota que le pasa un ladrón por su ventanilla. Todo el asunto cambia de ser un robo a una discusión de si el dinero debe entregársele aun con una nota tan mal escrita. Muy poco probable, por supuesto, pero estimulante. Lo inesperado es desconcertante. Un delincuente desconcertado esta momentáneamente menos a cargo de sus pensamientos que en el momento justo antes o justo después. En ese momento, su victima puede dar vuelta la tortilla.Realmente, puedo señalar que en cada defensa contra un ataque violento que yo conozca y haya tenido éxito –y he estudiado este tema por espacio de tres décadas- El atacante fue totalmente sorprendido cuando su victima no se acobardó.La velocidad, el poder, eficiencia y agresividad del contraataque varia ampliamente, pero el mero hecho de su existencia fue el mas elemental componente de su éxito. Si usted tiene amigos en las fuerzas del orden, pídales que le cuenten la broma del “día de los inocentes”. Es un poco salvajito para una publicación de este tipo, pero aclara el punto –y es muy divertida- Su moraleja es la moraleja de este manual: El delincuente no espera que su presa ofrezca pelea. Quizá nunca lo elija a usted, pero si lo hace, sorpréndalo.   

Unas palabras finales

 Este ensayo sirve a un propósito. La combinación de la moderna ciencia medica y el estado de bienestar ha generado condiciones de sobrepoblación y hastío, los cuales, incrementados por la creciente población mundial, ha resultado en una incuestionable caída de la seguridad personal. Antes de la segunda guerra mundial, uno podía pasear en parques y calles con casi ningún riesgo – al menos no con mayor riesgo que el de manejar por una autopista. Una joven mujer no necesitaba ser acompañada. Uno podía pedir ayuda en la calle con seguridad. Encontrarse con otro cazador armado era ocasión para la camaradería en vez de un alerta roja. Esto ya no es verdad. Hoy, y en un futuro previsible, el problema del riesgo personal es mucho mas serio que hace tiempo. Nuestra policía hace lo que puede, pero no puede protegernos en todo lugar ni todo el tiempo. Demasiado a menudo ni siquiera pueden protegerse ellos mismos. Su propia seguridad física depende de usted mismo, como siempre fue realmente.Los principios aquí enunciados son el resultado de un gran trabajo de estudio y consulta, además de una buena cantidad de experiencia propia. Tómelo seriamente, ellos podrían salvar su vida. Existe siempre un elemento de suerte en cualquier clase de conflicto, y yo no conozco ninguna manera de garantizar el éxito en todas las instancias.Sin embargo, lo que si se, es que si la docena o mas de las victimas de las atrocidades que se hicieron conocidas en todo el país en años recientes hubieran leído este libro, y hubieran hecho caso a lo que leían, podrían haber sobrevivido a esos ataques.Y además, un pequeño pero selecto grupo de escorias podrían no estar vivos hoy, rebotando de corte en corte, costándonos dinero que podría ser mucho mejor empleado.George Patton decía a sus oficiales: “No se preocupen por sus flancos. Dejen que el enemigo se preocupe por sus flancos”. Es tiempo que la sociedad deje de preocuparse por el delincuente y deje que el delincuente empiece a preocuparse de la sociedad. Y por “sociedad” quiero decir Usted. Traducido por Pablo Martín Molo, Buenos Aires, Argentinae-mail: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

 

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